Allí estaba yo, sentada en la silla en un departamento silencioso (a excepción de mis amigos que hacían el amor en su cuarto).
Allí estaba
yo, preguntando la temperatura de mi cumpleaños, revisando páginas de Internet para que me dijera:
28 de julio
del 2013.
La mañana
estará despejada, habrá un sol radiante que te recorrerá de principio a fin,
buscando la forma de meterse bajo tu piel.
Por la tarde
la calidez será agradable, podrás dejar que los rayos, ya dentro de tu piel,
acaricien poco a poco tu alma.
A las 6, la
hora del arrebol, el cielo te sorprenderá y te regalará el mejor color que
hayas visto.
La noche, un
poco más desinhibida querrá ser parte de tu fiesta y traerá consigo un baño de luna y
amigos, para que te empapes de este nuevo comenzar.
La madrugada,
un poco más fría no será un problema para ti, ya que los rayos que se habían escondido dentro de
tu piel y detrás de tu oreja, mientras estabas distraída, saldrán a bailar
contigo la última canción de la alegría.
Todo esto
acompañada de amigos y por supuesto de esta tu nueva vida.
Pensé después
de un rato, que sería bueno escribir mi propio pronóstico del tiempo y aquí estoy
terminando de escribir lo que fue mi temperatura.
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