miércoles, 6 de junio de 2012

Nunca, en un cuerpo como el mio.

El placer de la carne no me provoca nada
soy una vasija vieja llena de mutiladas palabras
tu cuerpo sobre el mio dentro del mio nada.
Las estrellas fugaces no vienen
no hay torbellinos dentro
no hay cielos explotados.
Martes en la noche y tu cuerpo sobre el mio
quiero quererte pero no puedo
pienso en otro cuerpo ,uno más bondadoso uno más suave
(no tan rápido)
quiero ir más rápido
(no me quiero ir todavía)
pues no te vayas, quédate junto esta carne muerta
esta carne, que no siente nada.
(¿que sucede ?)
no losé , se caen las murallas y pienso de nuevo en otro cuerpo
no este que esta sobre y dentro.
Un olor a dos mundos juntados
yuxtapuestos,se levanta y baila sobre nuestros cuerpos
(el olor de tu cuerpo)
y yo aun pensando en otro, uno más amable con olor a azucena.
(quiero un cuerpo de azucena)
tu placer se esparce sobre el mundo de una plaza
miente el artificio.
Soy una vasija vieja y quebrada abandonada en medio del desierto
donde el cielo nunca explota.
Quiero fuegos de artificios que no llegan
jamás llegan, en un cuerpo como el mio.

Esas soñoras

Recuerdo haber hablado de ti al comienzo de mi año, de la locura hermosa de tu poesía barata convertida en encanto,de esos amores y de una noche en el infierno ,de aquella cicatriz en tu mano por culpa de una bala dirigida por el amor enfurecido de unos ojos ahogados.
Hablar de señoras gordas que golpean sus pechos en las iglesias que cuentan sus joyas cada cierto tiempo para volver a sentirse valiosas,que reparten los puesto en la mesa dejando en la cabecera
 al padre
al hijo
y al espíritu santo.
Esas que guardan las tazas nuevas en la cajas de navidad por temor a que se rompan ,"porque son tan finas que no deben ser usadas por bocas sucias".
las que no usan los zapatos nuevos porque son para "salir" y la verdad es que ellas nunca salen... las señoras que hablan de arrojar piedras en los tejados de vidrio...
Yo no quiero ser una de ellas sabes?, yo no quiero ser una señora, nunca , ni una señorita tampoco!.
¿Qué curioso que te siga hablando? sabiendo que ya vas caminando hacia la puerta de salida , el concierto terminó y me quedé con la entrada de recuerdo ,creo que la guardaré junto a mis otros conciertos.
Sé que tengo que salir también ,pero me quedaré observando el escenario un segundo más y miraré como los tramoyas comienzan a des-armarlo.

Perros

Desde la ventana de la micro puedo ver el comercio en masa y la basura libre de los persas.
En las esquinas de las calles hay botellas, papeles, restos de comida, vómito de niños y de vagabundos borrachos y errantes, que buscan un sitio sin ganas de estar y sin embargo deben seguir estando.
La luz sigue detenida y yo también, más allá de mi ventana se ven sillones y pedazos de madera adornando la esquina de una cancha de barrio, muebles que alguna vez fueron parte de un lugar, de una historia, de un hogar y ahora son parte de una nada, de una calle sin salida, de una basura sin dueño.

Nos parecemos, todos nos parecemos a aquellos muebles callejeros. 

Los papeles y plásticos bajo un poste parecieran ser mariposas que vuelan con cada viento insano que expulsan los hocicos de carruajes de plebeyos y de reyes. Yo sobre el mío aún espero que la luz cambie.
Tras el vidrio, dos cachorros juegan sobre los papeles, saltan y se elevan como tratando de volar, como queriendo ser una de aquellas mariposas de la basura y lo que no saben, es que para algunas gentes ya lo son, ya lo decía Silvio “para el resto de la gente un perro muerto es basura” y me pregunto ¿ para un perro que será un humano vivo?
( quizás lo mismo que piensan de él).
La luz cambia, yo también, pero me quedo con la extraña sensación de que para el resto de los perros, un humano vivo es basura.

Invierno

Caminabas por las frías calles pensando en el olor de josephine, te quedaste en aquella esquina donde la conociste por primera vez, olía a tabaco, a besos usados y tristes .Respiraste el frio de aquella noche sintiendo como te calaba la nariz el olor a hielo.
Recordaste su habitación, esa en que tantas veces dormiste con una sonrisa en los labios y con el alma agazapada entre sus pechos dorados los que tiernamente estaban adornados con lunares de todos los tamaños como un universo de estrellas asustadas.
Ella dormía mientras tu besabas su frente, su pelo, sus ojos.Bruscamente vuelves a la realidad a esa esquina fría llena de recuerdos cálidos donde por unos minutos volviste a tener a josephine entre tus brazos.










Otra vez el frío cala estos huesos.

Los amantes

El largo de sus dedos quiebra su risa ,el color de su pelo sonroja sus pechos aun inmaduros como fruta veraniega acida y dulce. Siente su presencia en el fulgor de la noche, recorre sus pliegues con los recuerdos de aquellos encuentros fortuitos.Lo piensa en secreto en las noches lánguidas y muertas en que sus extremidades gritan el placer de la carne. Él lo sabe, siente como su mirada se posa sobre sus hombros desnudando delicadamente cada parte de su cuerpo, siente como un aire tibio recorre su espina dorsal dejando entre abierta la puerta a los deseos, a los colores desbordantes al burbujeo peligroso que llama a su sexo, quiere tenerla y fusionar la realidad con la locura en una momento cálido, justo ahí donde las olas golpean la roca y estallan en cientos de gotas saladas. (encontrado entre tantos papeles olvidados)...