Recordaste su habitación, esa en que tantas veces dormiste con una sonrisa en los labios y con el alma agazapada entre sus pechos dorados los que tiernamente estaban adornados con lunares de todos los tamaños como un universo de estrellas asustadas.
Ella dormía mientras tu besabas su frente, su pelo, sus ojos.Bruscamente vuelves a la realidad a esa esquina fría llena de recuerdos cálidos donde por unos minutos volviste a tener a josephine entre tus brazos.Otra vez el frío cala estos huesos.
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